Amparo Lasheras
La nostalgia siempre se escribe con música

Para los lectores de Gabriel García Márquez volver a leer cualquiera de sus obras es siempre un descubrimiento. Ninguna lectura es igual a otra aunque se trae de la misma novela o del mismo cuento. Cuando menos lo esperas, en cualquier pasaje de la trama, surge un detalle, una nueva sensación, una descripción que en su día pasamos por alto y en esa nueva lectura se nos aparece como una emoción reencontrada. Lo mismo ocurre con las películas inolvidables o con otros autores, si éstos nos tocaron la fibra con sus historias, su poesía o el modo en que juntan las palabras, los sentimientos y la vida.

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2017/06/23 13:08

En 1991  se editó una recopilación de la obra periodística de García Márquez entre 1961 y 1984. Para cualquier periodista o columnista se hace imprescindible parar el tiempo y leer, poco a poco, los casi 200 artículos que  componen la obra. Y para cualquier persona que  quiera conocer a fondo al periodista que fue García Márquez supone conocer una época, un tiempo, vivido o no vivido,  a través de  las impresiones, sentimientos y compromisos  de un escritor que puso magia a las palabras.

De entre todos, hoy he elegido un artículo, escrito en diciembre de 1980, dedicado a la nostalgia, titulado Sí, la nostalgia sigue siendo igual que antes. ¿Por qué? No lo sé muy bien, quizás porque, como he dicho al principio, aun habiéndolo leído hace tiempo, con los años he descubierto la insistencia con que nos aferramos a las pequeñas cosas que, en esencia, son las que conforman la nostalgia. “Como sucede siempre –escribe García Márquez- pensábamos entonces que estábamos muy lejos dei ser felices, y ahora pensamos lo contrario. Es la trampa de  la nostalgia, que quita de su lugar a los momentos amargos y los pinta de otro color y los vuelve a poner  donde ya no duelen”. Tiene razón. Según cuenta  García Márquez en su artículo, el Che, “en las noches vacías de la guerra”, “conversando con sus hombres alrededor del fuego”, dijo alguna vez que “la nostalgia empieza por la comida, pero sólo cuando se tiene hambre. La nostalgia siempre empieza por la música”. “En realidad –añade García Márquez- nuestro pasado personal se aleja de nosotros desde el momento en que nacemos, pero lo sentimos pasar cuando se acaba un disco”.

Y es que todos los momentos buenos  o malos, importantes o sencillos de  nuestra vida y de la historia que hemos escrito y en la que hemos participamos sin darnos cuenta de ello, tienen una música de fondo que se encarga de traerlos y llevarlos por la memoria  cada vez que la escuchamos. De alguna manera, esa música o esa canción ayudan a la nostalgia a quitar los momentos amargos y pintarlos de otro color.

“Cuando me detuvieron, a las dos de la madrugada, estaba en casa escuchando música –confesaba un amigo detenido en setiembre de 1987 por colaborar con ETA y condenado a10 años de prisión-  Escuchaba El Partisano de Leonard Cohen. Estuvo sonando en mi cabeza durante todos los días que estuve en comisaria, incluso cuando dejaban de torturarme, y después en la cárcel.  Cada vez que oigo la canción revivo todo aquello... Y no puedo remediarlo, me emociono, es como si la canción fuera más mía que de nadie, no me duele tanto el recuerdo, me hace sentirme orgulloso de ser lo que fui...”

Durante la semana pro amnistía de hace 40 años, en una manifestación en Donosti, tuve que esconderme en un portal con un joven al que no conocía y nunca volví a ver. Mientras esperábamos para romper la tensión y el miedo, él empezó a murmurar, más que a tatarear, Desencadena mi corazón, una canción de Ray Charles grabada en 1961 que más tarde, en 1987  Joe Cooker convirtió en uno de sus grandes  éxitos. Ni una palabra, ni una explicación de quiénes éramos o por qué corríamos y elegimos el mismo portal para esquivar a la Policía Nacional, solo cinco minutos una mirada y una canción que hoy, 40 años después, continúo recordándola como un eco sonoro de la lucha por una amnistía que todavía espera, inacabada...como un sueño que la nostalgia no puede cambiar de sitio, ni pintar de colores que no duelan.

 

 

 

ERLAZIONATUTAKO ALBISTEAK