Amparo Lasheras
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Cuando se mata lentamente...

Roberta Flack, cantante de jazz de los 60, tuvo un gran éxito con una  canción titulada Suavemente me mata con su canción. “Removiendo mi  dolor con sus dedos/matándome suavemente...”, se decía con una melodía  que levantaba la emoción y hablaba, en sentido figurado, de lo  lentamente que puede matar el desamor.

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2017/03/15 18:20

Una forma de morir, demasiado  romántica, de la que, hoy, ya nadie se muere. Ahora se estilan otros  modos más prosaicos y acordes con el neoliberalismo para matar o morir  lentamente. Por ejemplo, los recortes sociales que estructuran la pobreza  y precarizan la vida, acortando la existencia de los pobres casi veinte años,  según indican los últimos estudios sobre perspectivas de vida en las  sociedades más desarrolladas. Un número que se pierde y dispara las  posibilidades de las estadísticas si el campo de estudio se traslada a los  países sometidos al robo continuado de recursos por parte de las grandes  multinacionales, en África, Asía o América Latina. Ya lo advirtió Christine  Lagarde, Directora General del FMI, en este planeta, vivimos demasiado y  la vejez sale muy cara.

Las guerras aparecen como una solución más drástica para rematar los  genocidios y acabar con los pueblos y las gentes que molestan. Matan con  impetuosidad, con fragor, como el de la música de Wagner, para que el  horror sea un armonioso estrepito de razones económicas y un  contundente espectáculo mediático. Pero, en las guerras capitalistas,  también hay que trabajar la retaguardia y matar disimuladamente,  suavemente, allí donde los misiles no llegan: en los muros de vergüenza,  en mares militarizados, en campos de tristeza olvidados y, sobre todo, en  las vidas rotas y excluidas de millones de desplazados. En definitiva, una  parte del plan es matar sin estridencias, suavemente, para que se cumpla  el programa y prevalezca el sistema. Sólo hay que dejar de hacer, enterrar  el amor revolucionario del que hablaba el Che y esperar que la táctica del  tiempo y la desigualdad, el consumismo, el miedo o el individualismo  hagan su labor.

Cuando se mata, lentamente, con la angustia de la indiferencia, no  existen víctimas sólo estadísticas de fallecidos sin nombre que nunca  recibirán encendidos recuerdos y homenajes. Y si, todavía hoy, en medio  de esta absurda era de la postverdad a la que ha llegado la barbarie  capitalista, a alguien se le ocurriese morir lentamente de desamor, al  menos, siempre existirá una canción inolvidable con la que recordarle.  Suavemente me mata con su canción, rasgando mi dolor con sus dedos....

ERLAZIONATUTAKO ALBISTEAK